Uno de los personajes más importantes en la historia de México nació en Guanajuato, un 8 de mayo de 1753. Hablamos de Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor, mejor conocido como “El Padre de la Patria”.
Su historia comienza en la hacienda de Corralejo, en Pénjamo, Guanajuato. Hidalgo, además de hablar español, dominaba el francés, italiano, tarasco, otomí y náhuatl. Aprendió estos idiomas gracias a sus estudios y a su convivencia con los pueblos indígenas.
Se graduó como bachiller en Teología y Filosofía en la Ciudad de México, y fue ordenado sacerdote a los 25 años. Durante su juventud, fue cura del pueblo de Dolores.
En 1803, Hidalgo fue nombrado párroco de Dolores, Guanajuato, y de ahí que posteriormente se le conociera como el “Cura de Dolores”. Cabe mencionar que su labor como sacerdote en ese pueblo guanajuatense se enfocó en mejorar las condiciones de vida de sus feligreses.
La noche del 15 al 16 de septiembre de 1810 marcó un hito en la historia de México. Hidalgo, junto con otros conspiradores, decidió adelantar sus planes de rebelión. Durante la madrugada del 16 de septiembre, tocó las campanas de su parroquia y llamó al pueblo a levantarse en armas contra el mal gobierno, en lo que se conoce como el “Grito de Dolores”.

Al amanecer del 30 de julio de 1811, el cura de Dolores fue fusilado y su cadáver expuesto públicamente. Su cabeza, junto con las de Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez, fue enviada a la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato, lugar donde ocurrió una de las victorias más representativas del ejército insurgente. De hecho, de ese episodio surgieron personajes ilustres, como Juan José de los Reyes Martínez Amaro, mejor conocido como “El Pípila”.
No fue hasta septiembre de 1823, los restos de Miguel Hidalgo y de otros personajes de la independencia fueron llevados a la Catedral Metropolitana. Finalmente, en 1925, fueron trasladados a la Columna de la Independencia, también conocida como “El Ángel de la Independencia”, en la Ciudad de México.

Es por esto que la figura de Miguel Hidalgo y Costilla es uno de los más reconocidos internacionalmente como uno de los grandes líderes revolucionarios de América Latina. A la fecha, el legado de Hidalgo sigue presente en movimientos sociales y políticos que buscan la igualdad y la justicia en México.